jueves, septiembre 24

EL NUMERO 13 ¿ MALDITO O BENDITO?


El origen de esta superstición hay que asociarlo a un pasaje del evangelio, la Última Cena.

Recordemos que en la Santa Cena eran 13 los comensales, sin contamos a Jesús y sus 12 discípulos. En el evangelio según San Juan se dice textualmente “Respondióle Jesús: ¿No he elegido yo a los doce? Y uno de vosotros es un diablo”. Hablaba, naturalmente, de Judas Iscariote, porque éste, uno de sus doce discípulos, habría de entregarle”.

Desde entonces existe la creencia generalizada de que es de mal augurio que se reúna 13 personas alrededor de una mesa, pues ello acarreará la muerte, dentro de ese mismo año, de uno de los reunidos. Ya saben, por lo que pueda pasar, más vale evitar reuniones de ese número exacto de personas.

Antecedentes anteriores al cristianismo

Sin embargo, si retrocedemos un poco más en el tiempo, comprobaremos que el miedo al trece es anterior a la llegada del cristianismo.

El la religión judaica, por ejemplo, ya se indica que el 13 es una cifra negativa porque se asocia con la cantidad exacta de espíritus o genios capaces de hacer el mal.

Otra concepción ancestral de la presunta maldad del 13 es la creencia nórdica que otorga a Loki, una deidad en parte maligna, el lugar décimotercero en el panteón de sus dioses. La explicación mitológica es que 12 dioses, entre los cuales no estaba Loki, fueron invitados a un banquete.
Ofendido, el dios se presentó en el ágape con deseos de revancha, y, con él ya eran 13.
Se desató una grave discusión y se llegó a las manos: Balder, el dios favorito, encontró allí la muerte.

Otros mitos en los que el 13 es positivo

Pero el 13 tiene otra faceta menos conocida: ser un número de buena fortuna, así, como lo leeis.
En la mitología clásica griega y romana, el Olimpo estaba formado por 12 dioses y diosas y un padre supremo que era Zeus. Entonces no traía tan mala suerte. El 13 era también la cifra de Ulises y nadie tuvo más suerte que el soberano de la pequeña isla de Ítaca, pudo escapar con vida de la Guerra de Troya y llegó a su casa después de 10 años vagando por los mares, años en los que le pasaron todo tipo de peripecias y amoríos, estando siempre bajo la protección de la diosa Atenea.

Otra divinidad vinculada al número 13 era la diosa germana Freya, la más bella en el panteón céltico y, además, patrona del amor, la maternidad y la poesía lírica. Freya se aparecía a veces en forma de gato negro, su número era el 13, y, a pesar de todo, traía buena suerte.

Un número místico

La explicación a esta ambigüedad podría ser que la cifra posee cierto misticismo. Muchos cultos, especialmente en oriente, lo consideran la cifra perfecta para alcanzar la transcendencia. Ya los antiguos egipcios pensaban que el 13 era el número de la nueva existencia porque la decimotercera fase del ciclo de la vida era la muerte. Por tanto el 13 es el número del viaje hacia el Más Allá, hacia el mundo de los dioses que navegan el firmamento con sus naves.

En la Numerología, basada en los estudios del griego Pitágoras, el 13 es la cifra del crecimiento y de la evolución. Algo similar sucede en La Cábala, donde el 13 es la clave maestra que abrirá las puertas del conocimiento al buscador de lo místico, siempre que la utilice de forma adecuada y sin ánimo de lucro. En la magia, el 13 representa el velo de los maestros, un símbolo que el iniciado sólo podrá descorrer cuando alcance la perfecta iluminación, una vez que haya purificado su cuerpo, su mente y su espíritu.

La relevancia del 13 aparece en algunos rituales originarios del antiguo Egipto. Trece eran los pasos a realizar en el templo de la iniciación. Seis hacia delante, que eran los que representaban la seguridad, la determinación, la voluntad, el deseo, los objetivos y el valor. Otros seis hacia atrás, para escenificar que cada uno de los pasos adelante se estaba meditando, y, finalmente, un último paso, el número 13, para cruzar la puerta simbólica que conduce hacia la nueva existencia, la nueva vida.

Martes y trece, el día fatídico

La peor de las supersticiones que tenemos con el número 13 es, sin duda, en España, asociar el número y el día: Martes y 13. El origen de esta creencia, según los historiadores Gerónimo Zurita y Juan de Mariana, se remonta a la derrota que sufrió en la ciudad valenciana de Játiva, un día martes, Don Jaime I, el Conquistador. Sin embargo, la mayoría de los estudiosos defienden que el verdadero motivo de la maldad de este segundo día de la semana es que se atribuye a Marte, dios romano de la guerra.

El refranero popular español nos da muchas advertencias.

En martes, ni te cases, ni te embarques.
En martes ni gallina eches, ni hija cases.
En martes, ni hijo cases, ni cochino mates.
En martes ni tela urdas, ni hijas cases, ni las lleves a confesar que no dirán la verdad”.
En martes ni tu casa mudes, ni tu hija cases, ni tu ropa tajes.

Las supersticiones españolas recomiendan no cortarse las uñas un martes porque nos saldrán padrastros.

Sin embargo, en la tradición anglosajona, el día de mala suerte es el viernes y 13. Según la creencia, en esa jornada los espíritus negativos aprovechan a ocasión para rondar a los vivos con el fin de dañarles. Ajenos a esa tradición, los japoneses, sin embargo, consideran el viernes y 13 como un día mágico y maravilloso. Para los nipones favorece que se cumplan los sueños y trae suerte con los juegos de azar.

¿Qué es la Triscadecafobia?

La palabreja se las trae. Parece más un insulto que una manía rayando lo patológico. En pocas palabras, la triscadecafobia es el miedo irracional al número 13. Quienes lo sufren pueden presentar desarreglos emocionales relevantes. Las personas que la padecen temen sentarse en la fila 13 de un cine, ver el número 13 escrito en cualquier sitio e incluso, en los casos más graves, que les hablen de él.

Hay quien evitar salir a la calle en día trece, sea martes o viernes. Cuando la creencia supersticiosa es tan acusada, la persona sufre una sintomatología que presente desde nauseas, mareos o dolores de cabeza, hasta alteraciones emocionales que general estados de ansiedad. ¿Exageración? Ya sabemos que la sugestión y la fuerza de la mente puede producir estos efectos.

Algunos trucos para evitar el número 13

Decir “doce más uno” para no mentar la supuesta cifra maligna, es uno de los trucos que se pueden emplear. Por ejemplo, Ángel Nieto, el 13 veces campeón del mundo de motociclismo, siempre habla de sus 12 más una victorias. La superstición con el 13 en el mundo del deporte es tan relevante que, en muchos equipos, no existe la camiseta con ese número, y, cuando las hay, no todos los jugadores están dispuestos a usarla.

Pero, las manías persecutorias con el 13 no se limitan al mundo del deporte, están en todas partes. En algunos hoteles, se pasa de la plata 12 a la 14 porque el piso 13 no existe. Otros establecimientos evitan que sus clientes se alojen en la planta 13 utilizándola como zona reservada para el servicio o los almacenes.

Muchos rascacielos de todo el mundo carecen de plata 13, para no tentar a la mala suerte. La creencia más extendida es que el 13 puede afectar a la estructura y solidez de los grandes edificios. Cuando en Nueva York se construyeron los grandes rascacielos emblemáticos, como el Rockefeller Center o el Hotel Pierre, se omitió intencionadamente la plata 13 para evitar desgracias y favorecer la suerte, los negocios y la prosperidad.

El 13 es un número prohibido también en los aviones. Los de la compañía Iberia no tiene asiento número 13, porque nadie quería sentarse en ellos. Los diseñadores de aviones de guerra de los EEUU, sabiendo que los pilotos son bastante supersticiosos, no han diseñado ningún caza con el nombre de F-13.

Dicen que trae mala suerte reunir trece cabezas de ajo en un solo recipiente, así como cortarse el pelo, las uñas, o, incluso, la ropa, un día 13.

De todos modos, os recomiendo que no os obsesioenis y vivid el 13 y martes como un día cualquiera, eso sí, no os vendría mal salir de casa con algún amuleto protector, como una cruz de Caravaca o un cuarzo blanco cristalizado, por sí acaso. Pero no os preocupeis demasiado , ya sabeis que, si lo haceis, podríais llegar a padecer triscadecafobia.

Parte de este texto, esta sacdo del libro Numerologia Magica, de Pilar Fernandez.

7 comentarios:

EURICE dijo...

Ni máldito ni bendito...junto al 8 es mi numero favorito, con el 13 pasa como con los gatos negros, ambos estan denostados socialmente y ¿sabes? todo es mentira.
Un mágico saludo

Winnie0 dijo...

Afortunadamente no creo en ello...porque si no...joder todo el día contando...y contando...Besos

Anónimo dijo...

Pues a mi me parece un gran número y sobre todo muy positivo ya que yo nací en día 13!

Besis

Laura

Menda. dijo...

Uys pues la verdad no me afecta mucho eso de que traiga mala suerte, aunque sí que es cierto que cada vez que lo ves o te toca por algo, no dejas de pensar en ello.

Esto.............yo me sé un refrán que hace rima con el número trece, ejem..............

S. dijo...

A mi siempre me ha gustado ese número.
La mala suerte la atraemos nosotros.

weblara dijo...

No me dice nada el 13, ni bueno ni malo, pero si bien es cierto, los número impares no me dan buen feeling.
Vamos que un año par para mí, es mucho más fructífero.
Besucos mi niño!

HADALUNA dijo...

Esto demuestra que lo positivo y lo negativo siempre es relativo.

Besitos dulces.