lunes, febrero 7

ELEFANTES DE LA FORTUNA Y LA SUERTE


El elefante como amuleto tiene una procedencia hindú y surge de la leyenda de Ganesha, el dios con cabeza de elefante del panteón hindú.


Era hijo del dios Siva y la diosa Parvati. Se distinguía por ser muy obediente a las órdenes que le daban sus superiores y profesaba un gran amor a su madre.


A Parvati le gustaba quedarse sola en su palacio y para que nadie la molestara ponía a Ganesha de centinela en la puerta con la orden de no dejar pasar a nadie y así evitar ser molestada. En cierta ocasión mientras su madre se bañaba él cuidaba su intimidad tratando de que nadie irrumpiese en la casa.


Cuando su padre Siva quiso entrar en el palacio, Ganesha le negó la entrada pues no tenía la autorización de su madre. Siva se enfureció y con su espada le cortó la cabeza que saltó y rodó por una pendiente hasta desaparecer.

Parvati al oí los ruidos del altercado salió del palacio y encontró a su hijo muerto, decapitado y ensangrentado por ser fiel y obediente a las órdenes que había recibido. Siva, aunque violenta e irascible, poseía un corazón bueno y arrepentido por su acción mandó a un servidor que le trajese la primera cabeza que encontrase.


El criado lo primero que encontró fue un elefante. Le cortó la cabeza y se la llevó al dios quien la puso de nuevo sobre los hombros de su hijo para resucitarlo.


Desde entonces Ganesha dejó de ser un hermoso joven de rostro humano para convertirse en un hombre rechoncho con cabeza de elefante, cuatro brazos, larga trompa y orejas grandes.
Tal vez por este hecho de ser el guardián de la casa cuando su madre deseaba estar sola, los amuletos que se confeccionaban con su imagen y posteriormente las figurillas de elefante en su forma animal están tan estrechamente relacionados con la protección del hogar y de la familia y su uso para estos fines está ampliamente extendido.


Los chinos tienen la costumbre de colocar una estatuilla de elefante en los balcones de las viviendas para protegerlas y para que el mal se aleje de las casas.
Ganesha era el dios de la buena suerte que proporcionaba ayuda y aseguraba el éxito, la prosperidad y la paz.
Pero sobre todo era el dios que ayudaba a eliminar los obstáculos aplastando con su trompa todo tipo de dificultades.
En la India se cree que el elefante es un animal que posee una gran inteligencia, por este motivo a Ganesha se le considera como el más inteligente de los dioses.
Era invocado por los escribas y los mercaderes cuando tenían que iniciar algún negocio importante.


Todavía hoy se utiliza en este sentido y son mucho los que colocan una figura de elefante en sus casas para asegurar que el dinero no se escape, para ayudar a realizar buenas inversiones y para tener suerte en los juegos de azar.


Yo tengo a ganesha en la entrada de mi casa.
Además de ser el dios de los mercaderes y comerciantes es también el dios de los escritores y literatos quienes le invocan cuando van a iniciar una novela o poema. Cuando se invoca a Ganesha, llevamos un amuleto con su figura o con la forma de un elefante estamos pidiendo la inteligencia, el talento y la sabiduría necesarias para emprender ciertas acciones en la vida con los mínimos obstáculos.


A lo largo del tiempo este dios hindú con cabeza de elefante empezó a transformarse en el amuleto elefante que hoy conocemos y la forma animal del mamífero terrestre más grande que hoy existe sobre la tierra de alguna manera le robó el protagonismo a Ganesha. Aunque los hindúes de la India y los budistas siguen siendo fieles a la figura humana de este dios con cabeza de elefante y continúan utilizándolo en su forma original como pequeño amuleto que suelen llevar alrededor del cuello.


Durante la primera mitad del siglo 20 el elefante de la buena suerte adquirió una gran fama en el mundo occidental. Se empezaron a fabricar pequeñas figuras de plata, jade, marfil, ónice, ébano, y otros minerales e incluso empezó a aparecer en las monedas.
Sin embargo para que el amuleto diese buena suerte, la figura del elefante tenía que adoptar una postura determinada.


Tenía que estar de pie, en posición de marcha y con la trompa levantada y doblada hacia atrás. Según se cuenta la trompa levantada es muy importante porque impide que la buena suerte se escape y se vaya hacia abajo desapareciendo. Cualquier otra postura nada tenía que ver con la magia que el animal otorgaba a quien lo llevase.
Este amuleto además de llevarse colgando alrededor del cuello como protector personal se utiliza en forma de figurillas de mayor tamaño talladas en ébano y otros materiales que se colocan en el interior de las casas de frente a la puerta principal para mantener alejadas las catástrofes y den buena suerte a sus habitantes.
No importa de qué material está elaborado el elefante, lo que sí es muy importante es que la trompa la tenga hacía arriba.


Con ello ATRAE EL DINERO Y LA ABUNDANCIA al hogar.
Se debe de tener cuidado al colocarlo en el recibidor de la casa, con la trompa mirando hacia la puerta de la entrada de la casa, o bien se debe de colocar cerca de los papeles y cuentas bancarias, o en la caja fuerte.


Los elefantes atraen la buena suerte, larga vida, sabiduría y ayudan a alejar las envidias. Nos enseñan a ser resistentes ante la adversidad y a tener paciencia y resistencia. Los hindús los consideran como “EL QUE ABRE LOS CAMINOS” y el “DESTRUCTOR DE OBSTACULOS”. Los elefantes son portadores de la buena suerte y según la tradición se rocían con oro en polvo disuelto en agua, plata y nueve tipos de piedras preciosas o semi-preciosas. El elefante es respetado por su longevidad, memoria, por su fuerza y aguante. Por su piel tan gruesa, todo se le resbala, algo de dicen: los humanos deberíamos aprender. Los elefantes deben de tener la trompa para arriba, para atraer la fortuna y deben ser colocados con la trompa hacía adentro de la casa, para atraer la buena fortuna.


Yo normalmente cada día 29 del mes, le pongo al elefante un billete, el de menos valor que se tenga, por ejemplo un de 5 euros, también se pueden usar los billetes de otros países, como los dólares.
El billete se va doblando a lo largo diciendo “QUE SE ME MULTIPLIQUE EN CIEN” y luego se dobla a lo ancho diciendo: “QUE SE ME CENTUPLIQUE EN MIL” al mes siguiente, el día 29, le cambias el billete por otro nuevo y te gastas ese que le has quitado de la trompa